Preguntas más frecuentes

  • La especialización: el traductor profesional cuenta con un determinado número de especializaciones que le permiten tener un profundo conocimiento de los sectores en los que trabajan sus clientes. Sigue la actualidad de estos sectores, conoce la terminología propia de cada uno de estos ámbitos, lee prensa especializada y participa en acontecimientos profesionales (ferias, conferencias, jornadas profesionales).
  • La formación: el traductor profesional dispone de una sólida formación inicial (habitualmente de nivel master) y continúa formándose regularmente para ofrecerle traducciones de calidad.
  • El acompañamiento y el consejo: el traductor profesional entiende los problemas de sus clientes, acompañándoles en la realización de sus objetivos. Muestra a sus clientes los posibles problemas relacionados con la comunicación intercultural y propone soluciones adaptadas a sus necesidades.

 

Al igual que muchos de mis colegas, a menudo me piden que haga traducciones hacia el inglés o el español. Sin embargo, de acuerdo con los diversos códigos deontológicos que me he comprometido respetar, únicamente traduzco hacia el francés, mi lengua materna.

¿Por qué? Porque solo en nuestra lengua materna somos capaces de dominar perfectamente las sutilezas y los matices, más allá de garantizar una gramática y una ortografía sin errores. Esto resulta especialmente verdad cuando el proyecto de traducción requiere una cierta creatividad: únicamente entonces, el traductor conseguirá encontrar los giros, las expresiones idiomáticas y los juegos de palabras necesarios para transmitir perfectamente el mensaje.

Me sabe mal pero debo decirle que no: traduzco únicamente del inglés y del español hacia el francés y no ofrezco servicios de interpretación. Sin embargo, le puedo recomendar varios traductores o intérpretes que podrán responder a sus necesidades.

Encontrará numerosas informaciones útiles en la guía siguiente: